Y comenzamos esta divertida serie de cataclismos periodísticos con un error que cometemos a diario por tierra, mar y aire: el uso del pretérito imperfecto. Casi todos parecemos haber olvidado que, como bien indica su nombre, el imperfecto es un tiempo “imperfectivo”, es decir, indica acciones EN DESARROLLO, sin atender a su terminación (por eso no son “perfectas”, porque no han terminado). P.e: Juan cantaba en la terraza.
Es algo que Juan hacía y que tampoco sabemos cuándo lo ha dejado de hacer (o si el pobre seguirá a estas horas desgañitándose para desesperación de sus vecinos). Por esa razón, el imperfecto es un tiempo verbal magnífico para marcar o subrayar un entorno o fondo sobre el que se va a desarrollar simultáneamente otra acción. P.e: Juan cantaba en la terraza, cuando empezó a llover (quizás gracias a sus cánticos).
Es decir, el imperfecto podríamos decir que “describe” frente a otros tiempos, como el pretérito indefinido, que “narran”. P.e: El fuego ardía en la chimenea cuando, de repente, una sombra cruzó la estancia.
Por eso, resulta inquietante el uso incorrecto que hacemos de este tiempo verbal para narrar hechos como en el siguiente ejemplo sobre la visita realizada por un jefe de Estado en el que, en vez de utilizar tiempos perfectos (ya ha ocurrido), mantenemos en suspense al telespectador con narraciones del siguiente estilo-estiloso:
...El presidente ruso llegaba al aeropuerto de Barajas donde era recibido por su homólogo británico, después se dirigía al Parlamento para firmar el acuerdo tripartito donde estampaba su firma a primera hora de la tarde. “Estoy muy satisfecho con los resultados”, aseguraba a la prensa con una sonrisa.... (¡demonios!, ¿cómo ha sido capaz de hacer tantas cosas a la vez?, ¿un doble?, ¿clonación?, ¿cuándo terminó de llegar? ¿durante la firma del acuerdo?) Lo correcto hubiese sido:
...El presidente ruso llegó o ha llegado (según la cercanía temporal de los hechos) al aeropuerto de Barajas donde fue o ha sido recibido por su homólogo británico. Después se dirigió o ha dirigido al Parlamento para firmar el acuerdo tripartito donde estampó o ha estampado su firma a primera hora de la tarde. “Estoy muy satisfecho con los resultados”, aseguró o ha asegurado a la prensa con una sonrisa...
Es decir, el imperfecto nos sitúa y describe, pero siempre precisamos de un tiempo perfecto para cortar, frenar o cuajar esa situación (por decirlo de una manera más divertida). P.e: El altercado se produjo cuando la comitiva llegaba a la catedral.
Enero de 2001 |