Lo primero que debemos repasar son las cuatro clases de palabras que existen según el lugar que ocupa en ellas la sílaba tónica (es decir, donde recae la intensidad de la pronunciación), ya que, dominando esta clasificación y sus reglas, habremos resuelto, como por arte de magia, gran parte de los problemas y enigmas de la acentuación en español:
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Las palabras agudas. En ellas el acento de intensidad recae en la última sílaba. Ej: camión, visceral, Madrid, tambor. La regla es que se acentúan siempre que terminen en vocal, -n o -s.
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Las palabras llanas o graves. En ellas el acento de intensidad recae en la penúltima sílaba. Ej: estropajo, difícil, huésped. La regla es la contraria que en las agudas: se acentúan siempre que terminen en consonante que no sea -n o -s.
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Palabras esdrújulas: el acento de intensidad recae en la antepenúltima sílaba. Ej: penúltima, álgido, próximo, esdrújula. Siempre llevan tilde en la sílaba tónica.
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Palabras sobresdrújulas: el acento de intensidad recae en algunas de las sílabas anteriores a la antepenúltima. Ej: cuéntamelo, cómpratelo. Siempre llevan tilde en la sílaba tónica.
Con estas simples reglas, más del 70 por ciento del español debería quedar acentuado correctamente. Pero queda un 30 por ciento en el que habitan hiatos, diptongos y otros elementos traicioneros.
No te preocupes, si dominas las siguientes reglas que te doy, no te plantearán ninguna dificultad (tomadas del "Taller de Ortografía" de Jesús Mesanza López. Editorial Magisterio-Casals):
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1ª Regla
Cuando una vocal tónica (recae en ella el golpe de voz) débil (u,i) va delante o detrás de una vocal átona fuerte (a,e,o), no hay diptongo sino hiato y la vocal tónica lleva siempre acento.
Ej.: país, acentúa, río, Zacarías.
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2ª Regla
La h muda, colocada entre dos vocales, no altera el diptongo o hiato y se siguen las reglas de acentuación como si no estuviera en ese lugar.
Ej.: búho, vahído, prohíben, ahúman.
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6ª Regla
Los monosílabos, en general, no llevan tilde salvo los casos de tilde diacrítica (ver Regla 14ª).
Ej: dio, fue, vio, pie, cien.
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8ª Regla
Los tiempos verbales con pronombres enclíticos llevan tilde o no según las normas generales de acentuación.
Ej.: cayose, pidiole (sin acento pues son palabras llanas terminadas en vocal).
Ej.: dámelo, tíralo, mírame, imaginábaselo (con tilde ya que son palabras esdrújulas o sobresdrújulas).
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10ª Regla
Cuando una palabra simple (ej.: décimo, balón) pasa a formar parte de una compuesta, pierde su acento.
Ej.: decimoséptimo, baloncesto
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12ª Regla
Las palabras en latín se acentúan con nuestras normas.
Ej.: accésit, tedéum, réquiem.
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13ª Regla
El uso de la mayúscula no exime de su acentuación.
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14ª Regla: acentuación diacrítica
Los monosílabos nunca llevan acento salvo cuando existen dos palabras idénticas y si se pone a una de ellas tilde, su significado y función gramatical es diferente.
Mi comida es para mí
Tú eres como tu prima
Sé bueno conmigo cuando se sepa todo
Si vienes diré que sí a todo
¿Te gusta el té indio?
Esa es la paga, mas si quieres ganar más, te ayudaré
Me ha informado de que cuando te dé tiempo lo hagas
El vaso largo es para él
Otros casos: aun - aún
Aun sus padres han de oírme
Aún está enfermo.
solo - sólo
Está solo en casa
Está sólo (solamente) en casa
Debemos recordar que los pronombres éste, ése y aquél y sus femeninos y plurales llevan normalmente acento pero se puede prescindir de él si no hay riesgo de doble sentido. Esto, eso y aquello nunca llevan tilde.
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